Escribiendo este post me viene a la cabeza esa tan típica frase de que «los polos opuestos se atraen», ¿a ti no? Al principio de las relaciones, cuando conoces a alguien, aquello que más os diferencia puede ser en lo que más te fijes. E incluso, lo que más te atraiga de esa persona. Pero luego, cuando eso pasa a ser una relación te das cuenta de una realidad muy evidente: mi pareja y yo somos muy diferentes. Pero, ¿porqué pasa esto?

en la variedad, está el gusto_

Normalmente la atracción hacia personas que son muy distintas a nosotros no es algo que a priori tenga que ser negativo. Encontrar a personas diversas, que nos muestren otras maneras de hacer las cosas o a los que les guste hacer actividades muy diferentes es algo que puede contribuir positivamente en ti y en la relación.

Hablamos también de diferencias en la pareja cuando estamos ante personas de otras culturas, que provienen de contextos familiares muy distintos al tuyo o que tiene un nivel cultural diferente. Todo esto, suele provocar diferencias individuales que luego se ponen de manifiesto en la propia relación.

Pero a veces, estas diferencias que al principio tanto nos han motivado a iniciar una vida con esa persona, se vuelven completamente en nuestra contra y acabamos hasta odiándolas. ¿Por qué?

¿por qué ahora odio lo que antes me encantó?_

Bien, creo que es importante tener claro que hay diferencias más o menos estructurales. Y esto las convierte en más o menos difíciles de gestionar y por lo tanto en más o menos conflictivas dentro de la relación.

Las diferencias estructurales son aquellas que afectan a principios y valores distintos. Esto es muy difícil de resolver, porque al final estamos «obligando» a las personas que forman la relación a cambiar aspectos fundamentales en ellos. Que conforman la persona que son.

Luego están los aspectos menos estructurales, que pueden estar conformados por algunos rasgos de la personalidad (ser más o menos extrovertido, tener más o menos tesón, ser más o menos sensible…) o por los hobbies, gustos, aficiones, etc. Todos estos aspectos suelen ser menos problemáticos e incluso son interesantes y enriquecedores.

¿has mirado para otro lado desde el principio?_

Si bien es cierto que al inicio de las relaciones se suele poner el punto de mira más en aquello que me gusta que en lo que no me va a venir bien, esto sale a relucir al tiempo de estar en una relación.

Si has cometido el error de mirar para otro lado en aquellas cosas que ya sabías de base que no van contigo solo por acabar teniendo pareja, es algo de lo te vas a tener que responsabilizar tarde o temprano. No se van a esconder debajo de una alfombra, y de hecho cada vez serán más evidentes.

Una de las grandes diferencias que acaban quemando mucho a las relaciones son las parejas entre personas activas y personas pasivas. Esas relaciones en las que siempre propone las cosas la misma persona. Desde las cosas más sencillas a los planes más elaborados. Obteniendo como respuesta la compañía de la pareja, pero con cero actitud propositiva. Como resultado, seguramente, acabaremos teniendo una persona muy quemada de ser la que siempre propone y otra persona muy cómoda en su posición de «seguidor».

También es posible, claro que sí, que la persona haya cambiado a lo largo del tiempo y que no sea ni una sombra de lo que fue. Pero entonces estaremos hablando de otra situación bien distinta.

consecuencias de tanta diferencia_

Sea como sea tenemos que huir del pensamiento de que las personas, cuando más diferentes, mejor. La evidencia a lo largo de los años de investigación sobre parejas y relaciones humanas ha puesto en evidencia que esto no es verdad. Para que una relación tenga un futuro estable y poco conflictivo es muy importante que se compartas aspectos estructurales como principios y valores, así como la procedencia de una cultura similar y tener unas expectativas de futuro parecidas.

Las consecuencias de que esto no sea así son muy claras. En primer lugar te va a obligar a llegar a acuerdos de un modo mucho más reiterado. La diferencia de posiciones en temas muy diversos os «condena» a tener que entenderos y a cultivar el maravilloso arte de la negociación.

Por otro lado, puede ser que te enfoques en tener que cambiar tú o que cambie la otra persona. Y por lo tanto, pongas todas tus energías en que esto sea así. Con la consiguiente frustración cuando no lo consigues y ves que todo sigue igual.

Cuando mi pareja y yo somos muy diferentes también nos suele llevar a una sensación de insatisfacción vital y de cansancio por lo que cuesta llevar la relación adelante. Y porque, quizás, al final acabas planteándote qué pasaría si estuvieras con una persona más parecida a ti.

cuestión de aprendizaje_

Desde luego que si para algo sirve la vida en pareja es para obtener aprendizajes y crecer como personas. A veces las relaciones nos enseñan lo que sí que queremos, y también lo que no nos apetece tener más. Hay parejas que pueden llegar a acuerdos (importante aquí la buena comunicación) y lidiar con estas diferencias de un modo más que satisfactorio. Pero otras en cambio no superan estas distancias y optan por terminar con su vínculo.

A veces, incluso, esas diferencias se manifiestan más porque existen otros temas en la relación no resueltos que necesitan de diálogo y trabajo común. No siempre el problema es tan evidente. Y en estos casos el acompañamiento profesional puede ser una guía apropiada que dé algo de luz a la situación.

Muchas gracias por leerme. Si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través del mail info@evaperea.es

un abrazo_ 


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