“Situationship”: como siempre, lo anglosajón viene a conceptualizar una situación (ahora sí, casi literal) que seguramente se lleve dando de manera continuada a lo largo de la historia. De alguna manera, cuando hablamos de situationship nos estamos refiriendo a una manera de estar vinculado/a con otra persona en base a unos términos y acuerdos un tanto diferentes a la relación tradicional de pareja que nos ha acompañado de manera hegemónica a lo largo de estas últimas décadas.

Suele darse en vínculos o relaciones en los cuales no existe una perspectiva de futuro cerrada o juntos/as. De alguna manera, es un tipo de relación que invita a vivir el presente sin que tengan porqué darse los pasos habituales de la llamada “escalera social” (noviazgo, convivencia, boda, hijos…) y huyendo de etiquetas.

En un momento social en el que las diferentes maneras de estar en pareja cada vez son más diversas, surgen modelos relacionales que se van haciendo hueco a base de que las personas los impulsen y los reivindiquen como otras formas igual de lícitas de “estar con alguien”. DIY en el amor.

situationship: ¿cuestión de generaciones?_

Quizás, la generación millenial tenía mucha más necesidad de categorizar las relaciones. Ahora, un gran porcentaje de la generación Z vive el dating como modelo para socializar. A su vez, manifiesta una menor necesidad de asentar las relaciones en los patrones tradicionales, y se muestra más proclive a experimentar y vivir el momento.

Dicho esto, en mi día a día acompañando a personas en procesos de amor, vínculos, relaciones… puedo comprobar como este tipo de situaciones se dan ya en edades y personas muy diferentes. Las relaciones y los modelos de pareja están en pleno cambio y transformación. Mientras que las estructuras más tradicionales continuan existiendo, las personas comienzan a tener una mirada mucho más abierta a realidades distintas.

una situationship puede ser un lugar seguro_

Las situatioship no tienen porqué ser lugares inseguros o faltos de límites o acuerdos. De hecho, a veces se caracterizan por invitar a una comunicación reflexiva y profunda. Al final, como en cualquier relación, la calidad de esa vínculo y cómo se gestiona la va a marcar la actitud y lo “saludables” que sean las personas que lo componen.

La situationship propone vivir el presente de la relación. Es posible que se vivan situaciones que recuerden a las de una pareja tradicional, como por ejemplo tener citas, encuentros sexuales, apertura a nivel emocional, conversaciones intensas, asistir a compromisos juntos, hacer planes como ir de vacaciones o una escapada de fin de semana.

Pero a la vez, este tipo de situaciones se caracterizan por dejar un gran espacio individual cuando las personas no están juntas o no han planificado encuentros. De alguna manera, es una respuesta de interrogante a la eterna pregunta: ¿qué somos?

una situationship puede ser un lugar seguro_

Del mismo modo, este tipo de situación puede generarte inseguridades. Nuestra mente está acostumbrada a esquemas cerrados en cuanto a situaciones sociales determinadas. Y es posible que el hecho de etiquetar la relación (somos novios/as) te ofrezca una sensación de seguridad bastante notable.

Por otro lado, es posible encontrar a personas que se asientan en este tipo de maneras de vincularse para no hacerse responsables afectivamente de nada ni de nadie. Y ojo: no estamos en eso. Una cosa es que no quiera tener una relación con un compromiso determinado y otra muy distinta utilizar mentiras, engaños o manipulación. Eso ya sería un fake.

situationship vs. “esto no es lo que quiero pero me quedo”_

Para entendernos: una situationship simplemente es un termino para referirnos a una manera de estar en una relación con alguien que te vincula en aquello que las dos personas decidís, teniendo en cuenta que a las dos personas os va bien, os gusta y lo disfrutáis.

Una cosa muy distinta es cuando todo lo anterior no sucede y al menos tú no estás a gusto con lo que pasa ( o quizás la otra persona, pero me da que igual no estaría leyendo este tipo de info). Quizás tienes unas expectativas distintas, las relación ha ido virando a un lugar en el que no te sientes bien o a ti sí que te gustaría mucho que la cosa terminase desde ya en una relación de modelo más tradicional.

Sea como sea, lo importante es comunicar las necesidades y ser lo suficientemente honesta/ o para ver si te gusta lo que estás viviendo en esa situación o simplemente lo tomas como un lugar en el que te quedas porque “así al menos puedo estar con esa persona”.

Del mismo modo, puedes invitarte a una revisión cada cierto tiempo acerca de cómo te sientes en ese vínculo. Ya sabes que todo cambia y evoluciona, y lo que al inicio te venía bien puede ser que luego deje de hacerlo.

la gestión en una situationship_

Este tipo de vínculo no tiene porqué estar exento de una gestión, de conversaciones incómodas o de expresar necesidades o sentimientos. Aunque también es posible que las dos personas no necesiten llegar a este nivel de gestión y todo acabe girando en torno a citas agradables en las que compartir y listo.

Reitero la idea de que, siempre que sea algo con un interés conjunto y en el que impere la responsabilidad afectiva, los cuidados y una comunicación presente, este tipo de situaciones vinculares son una alternativa que no debería comprenderse como algo menor a otro tipo de relación.

Al final, podemos reflexionar acerca de si este tipo de vinculaciones es probable que respondan a la necesidad de las personas de querer relacionarse aunque sepan que esa relación no les va a llevar a “nada”… pero, y es que, ¿a dónde necesariamente les tendría que llevar? ¿acaso hay tipos de relaciones que aseguren algo en concreto? Esto, sencillamente, es una invitación a la reflexión.

Y por último, piensa que al igual que en cualquier otra situación vital, puede que en algún momento requieras de ayuda, apoyo o guía. Y esto no sería algo extraño. Simplemente estaría hablando acerca de tu compromiso de crecimiento personal contigo misma.

psicóloga experta en terapia de pareja y PAS en Eva Perea
Graduada en Psicología por la UNED. Licenciada en Derecho por la Universitat de València. Master en Terapia Sexual y de pareja y Master en Sexología y Género por la Fundación Sexpol. Tutora de prácticas externas en la Universidad Jaume I de Castellón. Vicepresidenta de la Asociación Valenciana de Sexualidad y Pareja AVSP. Asesora en centros educativos y familias en el ámbito de la educación sexual. Profesional experta en Personas Altamente Sensibles (PAS).
Eva Perea
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