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No te sorprenderás si te digo que las formas de relación tradicionales son todavía mayoritarias en nuestra sociedad. Pero cada día son más las parejas que optan por otros modelos relacionales. Entre ellos las relaciones abiertas. Pero; ¿cómo hacer qué funcionen?

Poliamorosa, asexual, agamia… muchos son los nuevos términos que acogen las nuevas formas de entender los vínculos amorosos y/o sexuales. Son conceptos que han existido siempre, quizás de una manera más abstracta y no tan extendida, y a los cuales ahora se les ha puesto un nombre.

Las relaciones abiertas son otro de estos casos. No han surgido ahora. En absoluto. Llevan existiendo tanto tiempo como el ser humano. Pero ahora se enfrentan a un contexto cultura y social muy diferente. Algo que obliga a las personas que las quieren llevar a cabo a establecer una serie de reglas o normas para que todo funcione.

Mucho se ha teorizado sobre el tema de la monogamía. Psicólogos como Álvaro Saval nos hablan sobre ello de una manera abierta y muy clara (te recomiendo ver sus vídeos en youtube si te interesa este tema). Lo que está claro es que, a día de hoy, la idea general de relación de pareja sigue siendo cosa de dos. Pero ¿qué pasa con las relaciones sexuales?

entre la monogamia y el sexo_

Hay personas que tienen un discurso claro: amor y sexo no son lo mismo. Otras, por el contrario, no pueden compartir intimidad con alguien de quién no están enamorados. Sea como sea, la variedad en este ámbito es tan amplia que puedes encontrar discursos para todos los gustos.

Las relaciones abiertas no están hechas para todos. ¿Porqué digo esto? Sencillamente porque es una realidad. Llegamos a la edad adulta con una serie de aprendizajes en cuanto al amor muy claros. La sensación de «pertenencia» de la pareja está ahí. Los celos son normalizados. Y el simple hecho de compartir a tu pareja con otras personas puede llegar a hacerte sentir fatal.

Hay muchas personas que, antes de adentrarse en este mundo de las relaciones abiertas, hacen la gran labor de desestructurarse. Desmontan todo lo que tenían concebido por relación y amor y comienzan a conocer otras formas de vincularse. Otras, por el contrario, lo reciben como algo totalmente natural y no necesitan hacer ningún tipo de tarea «de preparación» previa. Tu historia de vida y experiencias serán clave en este sentido.

qué hay tener en cuenta a la hora de iniciar una relación abierta_

_ No estamos hablando de poliamor. En una relación abierta existe una relación principal (la que formáis tú y tu pareja) que se comparte sexualmente con otras personas. Bien de manera individual o también en pareja. En ningún caso hablamos de tener varias parejas a la vez.

_ Nunca se inicia una relación abierta previa infidelidad de alguno de los miembros de la pareja. ¿Por qué? Pues porque esa decisión puede estar muy condicionada por el suceso previo de la infidelidad. La decisión de optar por la modalidad de abrir la relación debe ser consensuada, tomada desde la madurez y encontrándote en un momento muy bueno en tu relación de pareja. En ningún caso debería ser una solución para una crisis.

_ Es posible que hayas tenido experiencias previas en esta modalidad de relaciones y que, de repente, comiences a sentir que no te apetece que pase en la relación actual. Es totalmente normal y forma parte de la evolución de toda persona. Hay múltiples aspectos que pueden influir en esto. Uno de los principales: la seguridad en ti mismo/a.

_ Jamás debe ser una imposición o un condicionante para poder tener la relación principal. Una relación abierta es una opción que las dos personas deberéis tomar libremente. E igual que se elige, en un momento dado, podemos decidir abandonarla.

_ No tiene porqué necesariamente «avivar la llama de la relación principal». Es posible que, si no estáis bien en la relación principal, el hecho de abrirla a otras personas os traiga más problemas que beneficios.

_ Es necesario establecer unas normas para vuestra relación abierta.

las normas en las relaciones abiertas_

Son más que importantes. Van a marchar las líneas que vertebran la relación que vamos a empezar a disfrutar. Te harán sentirte más seguro/a y sirven para crear una base de igualdad en aquello que se va a llevar a cabo.

Empezar una relación abierta sin normas es quizás una de las peores decisiones que puedes tomar. Así que, aquí te doy algunas ideas.

En las normas se pueden pactar cosas como:

_ si las personas con las que nos relacionamos pueden ser o no conocidas personalmente y con anterioridad por los dos miembros de la relación principal.

_ cuántas veces se puede llegar a mantener relaciones sexuales con la misma persona.

_ si los encuentros sexuales siempre deben ser individuales, en pareja o mixtos.

_ las veces al mes que pueden realizarse estos encuentros. Un número mínimo o máximo de encuentros al mes, a la semana…

_ establecer normas de medidas anticonceptivas. Desde aquí, os recuerdo que la única forma segura de evitar infecciones de transmisión sexual es el preservativo.

_ dónde pueden realizarse estos encuentros: ¿es posible usar la casa común?, ¿siempre han de ser en espacios neutrales (hoteles)?, ¿está permitido ir a la casa de la otra persona?

Las normas de las relaciones abiertas se van construyendo a medida que la relación va evolucionando. Pero sin duda, cuanto más claro quede todo desde el principio, menos expuestos estaréis a que sucedan cosas que nos os apetecen.

un principio y un final_

Es posible que durante un tiempo la relación se mantenga en este estado de «abierta» para luego evolucionar a otras posiciones, como la monogamia. También es posible que la relación perdure en este estado siempre. O que alguna de las dos personas que forman la relación principal sólo vea como escenario posible este sistema.

Sea como sea, en el momento en el que alguna de las personas que forman la relación principal ya no se sienta cómoda bajo estas circunstancias, esto debe detenerse. Igual que decidimos iniciarla, podemos plantear que se acabe. Aunque esto tenga como consecuencia que se acabe la relación de manera total.

¿Porqué? Porque este tipo de relaciones no se «aguantan» ni se «consienten» por salvar la relación principal. Sino, dejamos de estar ante una relación abierta para estar en una tortura con bases de dependencia para alguien.


Muchas gracias por leerme. Si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través del mail info@evaperea.es

un abrazo_ 


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