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Cada día es más frecuente ver como parejas jóvenes visitan las consultas de sexología y terapias de pareja para tratar una situación cada día más común: la falta de relaciones sexuales.

Estoy hablando de parejas jóvenes (entre 25 y 35 años), que apenas llevan saliendo un par de años o tres y que sienten que su vida sexual está totalmente estancada. Pero, ¿esto porqué sucede?

empezando desde el principio_

Cuando iniciamos una relación de pareja uno de los mayores alicientes son las relaciones sexuales. Evidentemente, estoy hablando de personas cuya sexualidad es aceptada y disfrutada al 100%. En caso contrario, las relaciones sexuales se ven como algo aversivo y se hace lo posible para no vivenciarlas. Por eso, quiero dejar claro desde esta misma línea que este post habla de personas sin ningún tipo de disfunción sexual y con una visión del sexo positiva.

Bien, como decía, al iniciar una relación de pareja lo habitual es que la frecuencia de relaciones sexuales sea muy alta. Tienes muchas ganas de fusionarte con la otra persona, de conocerla a fondo y de sentirte cerca de ella. Es una fase «regada» de hormonas, dónde la testosterona (la única hormona que se ha demostrado directamente relacionada con la apetencia sexual tanto en hombres como en mujeres) y la dopamina están a flor de piel, y eso se nota.

Como nada es para siempre, al poco tiempo de estar en pareja todo se normaliza (y menos mal, porque no le deseo a nadie un enamoramiento crónico). Comenzamos a sentir más nuestra individualidad y vemos a la otra persona de una manera más racional. En muchas ocasiones esto coincide con el hecho de ir a vivir juntos/as, y comienza a existir una mayor rutina en todos los sentidos.

Al principio de las relaciones es normal que la frecuencia de sexo sea mucho mayor. Es la «prioridad» (o una de ellas, seguramente). Le dedicas mucho tiempo a que todo sea positivo para que las relaciones tengan su tiempo y su espacio para ser casi-perfectas. Las vives con esa motivación de descubrir algo nuevo, de querer ofrecer lo mejor de ti.

el estrés, la falta de tiempo y tus prioridades_

Una de las mayores afecciones psicológicas en la actualidad es el estrés. Las relaciones sexuales necesitan, entre otras cosas, de un ambiente interno tranquilo para darse de manera positiva. Es decir, que si tenemos la cabeza en otro sitio o estamos preocupados por algo o ansiosos por alguna otra cosa es mucho menos probable que tengamos ganas de sexo. En general.

Actualmente la presión social por ser «el mejor»/ «la mejor» es imperante. Y no podemos llegar a todo. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que la mayoría de veces el mayor problema reside en la falta de tiempo para tener esas relaciones sexuales y la prioridad real que le damos.

Cuando hablo de prioridad real me refiero exactamente a eso. Yo puedo decir que para mí es súper importante alimentarme correctamente y luego, por falta de tiempo, acabar cada día comiendo cualquier cosa procesada. Resultado: incoherencia vital. Pues con el sexo pasa lo mismo. Puedo gritar a los cuatro vientos que para mí el sexo es súper-mega-ultra importante, pero si luego no le doy la prioridad en forma de tiempo en mi vida, pues lo siento mucho: pero no va a llegar a producirse.

el deseo sexual: como por arte de magia_

Y aquí viene un tema que a mi me encanta: la creencia de que las relaciones sexuales tienen que llegar siempre de manera innata, sin planearlas, de forma totalmente emocional, como amantes furtivos en una noche de verano al amanecer… Pues la verdad es que, esto no es así en la mayoría de los casos. Y hay parejas que, esperando a que llegue esa fuerza interna que les conecte en una relación sexual perfecta, se pasan meses y meses sentados…

Y es que, ¿de verdad pensamos que con el ritmo de vida que llevamos el sexo es algo que va a nacer de manera «impulsiva» siempre? Hay distintos aspectos que tenemos que tener en cuenta para desterrar esta idea:

_ el cansancio y la costumbre de tener relaciones sexuales al final del día (cuando más cansado, normalmente, estás).
_ la mala alimentación, el consumo de tóxicos (alcohol, tabaco, drogas farmacológicas), la falta de ejercicio físico hacen que los niveles hormonales se vean afectados y con ello el nivel de activación sexual.
_lo que no está en tu agenda no existe. Reuniones, presentar informes, quedada con los amigos… pero ¿y el sexo, cuándo?
_con la existencia de niños y/o niñas en casa, la cosa se pone más complicada todavía. Y mucho más si compartes domicilio con algún familiar.
_la no adaptación a las distintas formas que va tomando la sexualidad conforme la edad aumenta.

desterrando mitos_

Entonces, quizás, debamos quitarnos de la cabeza esa idea de que las relaciones sexuales tienen que llegar porque sí, por arte de mágica. También, quizás, debamos de dejar de comparar el ahora con el inicio de la relación. Y también de compararnos con las demás relaciones. Quizás debamos de poner en primer plano nuestra vida sexual si verdaderamente nos preocupa no estar teniendo relaciones sexuales.

El trabajo, los cuidados del hogar, las obligaciones externas, los hobbies, el ocio, los niños/as… ¿y dónde queda ese espacio para la intimidad? ¿de verdad que lo fomentas? ¿en serio que lo tienes en cuenta?

buzón de sugerencias_

Te propongo algunas sugerencias para reactivar esta vida sexual:

_ buscar espacios y tiempos compartidos dónde se fomente en contacto físico y en ambientes tranquilos y con tiempo por delante.
_ crear una rutina de encuentros (no para tener sexo explícitamente) para estar juntos, miraros, acariciaros.
_ tener una cita con relativa frecuencia. Sorprenderos, poneros guapos/ guapas. Gustaros.
_ que en vuestra vida también hayan espacios de «perder el tiempo juntos«, que no esté todo siempre organizado y compartimento.
_ cambiad el entorno en el que soléis tener las relaciones. Cambios en la decoración, en la posición de los muebles, de la cama… (o de los que tengáis).
_ introducid algo motivador como juguetes sexuales, lubricantes… es todo un mundo por descubrir que os puede ayudar mucho en un momento de estancamiento sexual en pareja.


Muchas gracias por leerme. Si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través del mail info@evaperea.es

un abrazo_ 

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