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Elena ha quedado con Mario. Llevan saliendo un par de semanas. Se conocieron a través de una aplicación y lo que iba a ser un par de citas y listo se ha convertido en mucho más. Hoy irán al cine, y Mario le hablará por primera vez de Hugo y Lola, sus hijos.

Los divorcios y separaciones con hijos de por medio se dan cada vez en edades más tempranas. Los componentes de esas historias fallidas deciden volver a intentarlo en el amor. Y eso supone que aporten hijos e hijas (cada vez más pequeños) a sus nuevas relaciones.

Pero ¿qué pasa cuando la persona que acabo de conocer tiene hijos/as?, ¿me convierto en su padre/ madre?, ¿tengo que llevarme bien con ellos/as?, ¿van a torpedear mi relación?, ¿significa que mi pareja me va a querer menos que a ellos/as?

Todas estas dudas (y muchas más) asaltan la mente de cualquiera al emprender una relación de pareja con una persona que trae hijos de su vida anterior. En este post respondo a esas cuestiones y te propongo una manera respetuosa para poner este plan en marcha.

 

¿Cómo le presento a mis hijos/as?

Bien, es muy importane que la relación esté lo suficientemente afianzada y segura para dar este paso. Debes pensar que los niños/as vienen de una ruptura previa de sus progenitores (o quizás más de una). Por lo que es muy recomendable que les ofrezcas la mayor estabilidad posible en todos los aspectos. También en este.

Una buena manera para introducir a esa nueva pareja en el día a día de la familia es que el progenitor hable con los niños/as de él o ella.

Las dos personas deben estar de acuerdo en dar este paso y seguros de que la relación es tan estable cómo para hacerlo. También deberían estar preparados para ello, habiendo tomado conciencia de que quizás el proceso de implementación de la nueva pareja en ese casa puede ser complicado. Leer algún libro al respecto no estaría de más. Cuantas más herramientas tengáis, mucho mejor.

Una buena manera para introducir a esa nueva pareja en el día a día de la familia es que el progenitor hable con los niños/as de él o ella. Cómo es, lo que le gusta hacer, lo bien que se lo pasa cuando está a su lado, lo feliz que está con esa relación… etc. Siendo siempre lo más sincero/a posible. Hablando de forma natural y sin hacer exageraciones o presentar a esa nueva persona como “súper-ultra-mega- guay”. Porque te puede salir mal la jugada.

Cuando llegue el momento de las presentaciones face to face, no serán de cualquier manera o sin avisar. Los niños/as merecen ser prevenidos de que eso va a suceder. Lo mejor es que sea un encuentro no muy largo (quizás unas horas) y siempre para hacer alguna actividad. Es decir: prohibido sentar a tus hijos/as en el sofá y entrar por la puerta diciendo “Niños, esta es mi novia: ¿queréis preguntar algo?” y que ese sea el único motivo por el que os reunís.

Es previsible que cuanto más pequeños sean los niños (hasta 2-3 años), menos intenso será este proceso y cuanto más mayores (especialmente en edades adolescentes) más atentos/as deberéis estar a que todo vaya paso a paso.

 

Y; ¿cuál es mi rol?

Bien, primer gran error: tú no eres su padre/ madre. Pero tampoco eres su colega del alma. Es decir, busca y encuentra tu sitio con respecto a ese niño/a.

Tendrás que crear un vínculo nuevo con él o con ella, dónde los dos encontréis vuestro sitio. Si te presentas como su nuevo papá o mamá, se pondrá en una posición defensiva y hará todo mucho más complicado. Ellos ya tienen a sus padres, no quieren más. Que te quede claro (o te lo dejarán claro ellos mismos).

Busca intereses comunes, intenta hablar con ellos (si es a través de juegos, mucho mejor) y conocerlos, intenta ganarte su amistad a través del respeto y respeta sus tiempos. No caigas en el rol de ser “el bueno o la buena” cuando el progenitor ha dictado una norma para ganarte su amistad. Se volverá en tu contra muy rápido.

 

Entonces ¿dónde me situo?

Hay parejas que necesitan imponer su autoridad para sentir que los hijos de su nueva relación “les hacen caso”, “les toman en serio”, “les obedecen”. Esto suele acabar muy mal. Se traduce en una lucha de poderes que acaba teniendo consecuencias nefastas para la relación.

Esto no quiere decir que tú no vas a pintar nada. En absoluto. Pero piensa lo siguiente: ¿Quién ha decidido tener una relación de pareja contigo? ¿tu nueva pareja, o sus hijos? Efectivamente: a ellos nadie les ha preguntado. Dales tiempo. Date tiempo.

Todos os vais a tener que situar ante un nuevo escenario. Un nuevo sistema se va a formar a partir de esa nueva relación. Pero tú no vas a ocupar un lugar para el cual ya existe otra persona. Tu lugar será nuevo y tendrás que construirlo desde cero. Siempre, por supuesto, con el apoyo y de la mano de tu pareja.

 

No es cuestión de elegir

Esto sucede mucho: pensar que tu pareja prefiere a sus hijos antes que a ti. Gran error si comienzas a comparar el amor que puede tener tu pareja hacia sus hijos con el que puede profesar hacia ti. No es una cuestión de a quién prefiere o a quién hace más caso. Cada persona ocupará su lugar y en ningún momento debería existir la obligación de elegir entre sus hijos o su pareja.

La educación y las normas con respecto a los niños/as serán fruto de la decisión de sus progenitores. La intervención de la nueva pareja queriendo imponer normas que impliquen directamente a los niños/as lo único que ocasionará serán disputas y resistencias.

Cada persona ocupará su lugar, y en ningún momento debería existir la obligación de elegir entre sus hijos o su pareja.

Es mucho más efectivo que sea el progenitor el que exponga todas estas cuestiones hacia sus hijos/as. Aunque previamente se hayan establecido en pareja. Es de vital importancia dejar bien claros los roles de cada uno para evitar conflictos.

 

Inicios complicados: muchas emociones

Es muy probable que los niños/as, al inicio de esta nueva relación, tengan momentos de vaivén emocional y necesiten estar mucho más con su progenitor. Veremos hijos e hijas más demandantes y con ganas de pasar tiempo con sus padres y/o madres. Es completamente normal.

Por un lado, con la aparición de la nueva pareja se apaga la posible ilusión de que sus padres “vuelvan”. Por otro lado, se puede encender la alarma de que papá o mamá me va a querer menos por haber conocido a alguien nuevo. O mucho peor ¿tendrá más hijos con la nueva?

Lo mejor para aplacar estos temores es acompañar a los niños en su proceso, explicándoles que el amor que existe por ellos por parte de su progenitor es incondicional y distinto al amor de pareja. También es muy recomendable pasar tiempos en exclusiva con los hijos/as. Lo podemos llamar: tiempo juntos especial, por ejemplo. (Evidentemente, si son adolescentes, lo de ponerle nombre no es necesario).

También podemos explicarles que en ningún caso nuestra nueva pareja va a ser sustituto de su otro progenitor. Que la familia se ha ampliado, y esto es motivo de alegría. Darles ejemplos de diversidad familiar es una excelente idea. Para ello puedes utilizar cuentos o libros (por ejemplo: Familias, Mi familia es de otro mundo, En familia).

 

Oposición frontal

Por supuesto que es posible que los niños/as quieran imponer su deseo de que “en esta casa no entra nadie más”. Las mayores resistencias pueden darse al principio. Es en ese momento en el que más cerca debemos estar de ellos y más les debemos entender. Dejarles claro que estamos a su lado para lo que necesiten, pero que la decisión de tener pareja es una decisión adulta y es solo nuestra. Y esa decisión no va a cambiar en absoluto nuestra relación con ellos o ellas. De hecho, lo más probable es que la mejore porque nosotros/as estaremos más felices.

Las mayores resistencias pueden darse al principio. Es en ese momento en el que más cerca debemos estar de ellos y más les debemos entender.

Si forzamos los tiempos, si queremos imponer nuestra autoridad, si utilizamos chantajes, si recurrimos a premios o castigos, etc… créeme: nada irá bien.

Si observas que la situación se complica y se os va de las manos, si os sentís desbordados o sin recursos para lo que estáis viviendo lo mejor es visitar a un profesional que os guíe en este proceso. Será muchísimo más sencillo y enriquecedor para todos.

 

Dadles tiempo y haced equipo

Todo es nuevo: pero para todos/as. Es normal que te sientas solo/a o incomprendido/a. Pero créeme, es como se sienten todas las penosas que forman parte de esa situación. El tiempo es vital. No tener prisa, ser pacientes y no querer que todo suceda a la de ya.

Es muy importante a lo largo de todo el proceso la fortaleza de la pareja. Sois un equipo, y habéis decidido ir hacia delante en un panorama (en ocasiones) complicado. O más bien, diferente a lo conocido. Porque no me negarás que hay relación que sin hijos de por medio son muy muy difíciles de llevar.

Es importante atender la relación y estar seguros/as de qué es lo que queremos. Tener pareja es una acto de responsabilidad, y cuando también hay niños esta responsabilidad se multiplica.

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Muchas gracias por leerme. Si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través del mail info@evaperea.es

un abrazo_ 

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