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Familias reconstituidas: son aquellas familias que nacen a raíz de la ruptura previa con el vínculo anterior y en las cuales uno o ambos componentes aportan hijos(as) de esa relación del pasado. Derivado de esta situación se construyen nuevas estructuras familiares que pueden llegar a ser muy diversas. Tanto como puedas imaginar.

Las familias reconstituidas

Cada día este tipo de familias son más comunes. Y mucho más que lo serán en el futuro. Por contra nos situamos ante un modelo familiar poco conocido; en tanto que tenemos muy claro como proceder en situaciones más tradicionales pero se nos escapa cómo hacerlo en estas nuevas configuraciones.

Si un proceso de separación o divorcio ya puede ser de por sí complicado y nadie nos enseña a cómo vivirlo, imagina el caso de rehacer tu vida con alguien que ya tiene hijos previos a vuestra relación. Son temas de los que no se suele hablar. No existe una divulgación al respecto. Cuando hablamos de amor solemos referirnos solo a la parte “bonita” de la historia, dejando para luego todo lo que pueda conllevar alguna complicación.

No quiero decir con el párrafo anterior que siempre que nos encontremos ante una familia reconstituida van a existir problemas. En absoluto. Pero sí que tenemos que tener en cuenta distintos factores que pueden incidir en que este proceso sea lo más positivo posible.

A tener en cuenta

uno_ La relación entre los ex-. Cuanto más positiva, educada y cordial sea la relación con nuestra expareja, mejor podremos afrontrar este proceso de nueva construcción familiar.

dos_ la edad de los hijos/as que se aportan a la nueva relación. Hay edades más complejas que otras para la adaptación de los niños/as a la nueva situación familiar. En edades muy tempranas puede ser más sencillo, mientras que conforme aumentamos en ellas la situación puede ser más complicada. La adolescencia sería un periodo altamente conflictivo.

tres_ la experiencia previa de la nueva pareja con niños/as. La apertura de la nueva pareja a la relación con nuestros hijos/as es esencial. Si nos situamos ante una persona que no quiere tener relación con niños, etc… la nueva configuración familiar será (muy posiblemente) altamente complicada. Por contra, es posible que la nueva pareja  esté abierta a esta relación pero que nunca haya tenido contacto con niños o niñas en su vida. Este supuesto también requerirá de un proceso de aprendizaje extra.

cuatro_ la experiencia previa de nuestros hijos/as con otros niños. Si venimos de tener a un hijo único, además en edad avanzada, y la otra persona aporta otros hijos/as al nuevo hogar, es posible que tengamos que dedicar bastante tiempo y esfuerzo a este nuevo horizonte familiar lleno de cambios.

cinco_ el número resultante de la suma de todos/as. No es lo mismo sumar 3 que sumar 8. Cuantas más personas resulten de la suma de estas dos estructuras familiares más grande será el sistema a regular. En absoluto pienses que por ello será más complicado. A lo largo de mi experiencia profesional he visto situaciones muy difíciles de 3 personas y sistemas que se han armado enseguida y que como suma resultaban ser 6 o más.

La sensación de ser un impostor (o una impostora)

A veces, cuando no tenemos hijos previos (o incluso sí que los tenemos y los aportamos a la nueva relación) puede surgir en nosotros un límite muy claro: yo no soy la madre o el padre de los hijos de mi pareja. Y esto nos lleva a veces a sentir que impostamos un papel, que desarrollamos un falso rol o que estamos entrando en los límites del “verdadero padre” / “verdadera madre”.

Está claro que tú no vas a ser su padre o su madre. Ya tiene uno. Aquí no entraré a hablar de aquellos casos en los que, por desgracia, la expareja no se hace cargo de sus hijos/as o directamente no existe. Esto sería distinto y hablaríamos de otro tipo de configuración familiar (ya he dicho al inicio del post que hay tantos modelos de nuevas familias como quieras imaginar).

Pero lo que sí que eres es parte de su familia. Y por ello es importante que busques tu posición con respecto a los hijos/as de tu pareja. No como “nuevo padre-madre” o simplemente como “la nueva pareja de papá o mamá”. Sino que busques un vinculo significativo y único con ese niño/a.

Esto es fundamental. Los hijos/as necesitan pertenecer. Y de esta sensación de pertenencia dependerá en gran parte la fortaleza de la nueva construcción familiar. Por ello tendrás que trabajar en este proceso de conexión con los hijos/as de tu nueva pareja. Crear con ellos un vínculo único y diferente. Basado en el respeto, el amor y el entendimiento. No desarrolles el típico rol de padre/ madre. Ese, a él o ella, no le servirá. Pero es que a ti tampoco.

Algunos consejos_

_ la importancia de conocernos: como pareja y como padres. Es común que las segundas relaciones vayan rápidas como el viento. Sobretodo si la relación de la que vinimos fue muy mala, no nos sentimos comprendidos/as, no era lo que buscábamos en la vida o hemos pasado un proceso de divorcio muy complicado. Pero todo lo que tenga que ver con la prisa en lo que a familias reconstituidas se refiere va a jugar en vuestra contra. Es de vital importancia conoceros, y no solo como pareja, sino también como padres/ madres.

_ un espacio para tod@s. Sea cual sea el tipo de custodia que tengáis es importante que los hijos/as comprueben que efectivamente forman parte de la familia. Si cuando viene a casa tiene que dormir en el sofá-cama mientras que vosotros/as tenéis vuestra habitación, o ocupa el lugar de la nueva pareja desplazando a esta última a otro lugar, etc… no estamos ante una verdadero espacio familiar.

_ ajustando tradiciones. En cada hogar se siguen unas tradiciones y/o rituales diferentes. Hay una manera de entender la vida y cómo relacionarse. Cuando se funda una familia reconstituida todos estos aspectos deben tenerse en cuenta y crear una “nueva manera de hacer las cosas”. Deberá respetar la forma anterior y siempre deberá contar con la participación de los niños/as (evidentemente, de acuerdo a sus edades).

_ construye la relación con los hijos/as de la otra persona desde el respeto y el amor. Numerosas veces caemos en el error de utilizar el autoritarismo y la disciplina para asentarnos en ese rol de nuevo padre/ madre. Pensamos que si los hijos de mi pareja me obedecen, entonces es que todo va bien. Si vas por esta vía te aviso que no llegarás a ninguna parte. El respeto no se consigue de ese modo, y sobre todo debes pensar que el primero que debe sentirse respetado es el niño/a. Recuerda: tu eres el adulto de esta relación.

_ tiempo y comunicación. Si piensas que todo irá como la seda en unas semanas o unos meses: pues puede ser. Pero también es muy probable que no sea así. Piensa que tú has tomado esta decisión. Muchas veces los niños/as se sienten sujetos pasivos ante todo lo que ha sucedido o les sucede. Es necesario un tiempo de adaptación, de masticar lo que está pasando y de ver el lado positivo de lo nuevo. Y ese tiempo es necesario para todos/as.

_ hijos en común: una decisión meditada. Es posible que, a los hijos ya aportados de relaciones anteriores se unan nuevos hijos de la relación actual. Bien, antes de que esto suceda lo más recomendable es que la nueva construcción familiar esté ya estable. O al menos que haya pasado un tiempo considerable para comprobar que el entorno al que llegará ese nuevo bebé es adecuado.

 

Muchas gracias por leerme; cómo siempre si quieres ponerte en contacto conmigo puedes hacerlo a través del mail info@terapiayemociones.com

un abrazo_ 

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