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La edad de acceso a la maternidad cada vez es más tardía. Las mujeres somos madres por primera vez en la edad de la treintena, mientras que nuestras madres lo fueron no sobre pasados los veinte. Muchas son las cuestiones que dan lugar a este fenómeno. Pero hoy quiero hablarte de una situación especial. La de aquellas mujeres que ya rozan el fin de la posibilidad biológica de ser madres y aún no lo tienen decidido. Esas mujeres que rozando los cuarenta o ya superados están tomando la decisión de ser madre.

Una decisión complicada

Mi trabajo como sexóloga y terapeuta me permite tener frente a mí a mujeres en esta situación. Me doy cuenta de que cada vez son más los casos en los que las mujeres llegan a edades muy maduras con la duda existencial de si quieren o no desarrollar ese papel de madre. Una duda que puede llegar a angustiarles por distintos aspectos:

uno_ la edad. El reloj biológico está ahí, y su tic-tac suena más fuerte cada año que pasa a partir de los treintaypicolargos. Cada vez es más normal ver a mamis primerizas de cuarenta años, y esto hace que las demás mujeres ya no lo vean como algo “socialmente penalizado” (como sí que ocurría antes). Ya no hay ese miedo de que “pensarán que soy su abuela en la guardería”.

dos_ la pareja. Mujeres que tienen parejas con las que no saben si quieren tener hijos. Mujeres que tienen parejas que no quieren tener hijos. Mujeres que han comenzado relaciones con personas que ya tienen hijos y no quieren ampliar su prole. Mujeres que aún no han encontrado a esa persona con la que formar una familia (tal y cómo ellas lo visualizan). Mujeres que no se deciden a emprender este viaje de la maternidad a solas. La pareja suele ser un elemento clave que limita de forma exponencial esta decisión de futuras maternidades.

tres_ pereza. Sí, pereza. “Ahora creo que ya no me veo, con mi edad, para arriba y para abajo detrás de un bebé”, “es mucha responsabilidad, ¿sabes? y yo no sé si estoy para esos trotes”, “creo que ya no tengo la energía suficiente”. Son algunas de las frases que he escuchado a partir de los discursos de estas mujeres. Y es que cumplir años te lleva a otros estadios de tu vida, dónde las energías van cambiando y esto lo notan.

cuatro_ para siempre. El elemento de presión que suponen los años que vas cumpliendo y las posibilidades de gestar que vas perdiendo te llevan a pensar que esa decisión ya será para siempre. Por supuesto existen otras formas de formar una familia, como la adopción (para la que no cuenta este reloj ovárico), pero en este post me encargo de hablar sólo de esa sensación que frecuenta a las madres que quieren quedarse embarazadas.

Además hay que tener en cuenta que son decisiones a futuro de algo que aún no sabes cómo será.

Evidentemente en cada caso particular existirán otros factores, como la presión familiar, el tema profesional (¿cuántas mujeres no son madres para poder seguir teniendo una vida profesional de éxito? yo te lo digo: muchas) o el miedo a que tu relación cambie.

La lista de pros y contras

Te imaginas vidas muy distintas: con y sin hijo/a. Y todas tienen sus pros y sus contras, como absolutamente todo en esta vida. ¿Acaso alguna vez has hecho alguno de estos listados y se ha quedado en blanco una de las dos partes? Sería muy poco frecuente. Lo que pasa es que cuando hablamos de cosas tan abstractas cuesta mucho de elaborar algo tan frío como una lista.

Te imaginas vidas muy distintas: con y sin hijo. Y todas tienen sus pros y sus contras, como absolutamente todo en esta vida

Además hay que tener en cuenta que son decisiones a futuro de algo que aún no sabes cómo será. Porque sí, tú ya has vivido las maternidades de tus amigas, de tu hermana y de tu vecina, pero ¿y la tuya? ¿cómo sería? Decidir cambiar tu vida actual (que normalmente te gusta mucho, y con la que te quedarías sin dudarlo) por algo que no sabes como será: asusta.

Y las emociones; ¿dónde se han quedado?

Cuando pensamos tanto sobre algo nos estamos olvidando de un elemento muy importante: el elemento emocional.

Pregúntate ¿qué sientes cuando piensas en tener un hijo? ¿cuándo piensas en estar embarazada? ¿en compartir tu vida con un pequeño ser? si dejas de un lado las listas objetivas de pros y contras y te vas a lo que sientes ¿qué hay dentro de ti? A eso es a lo que me refiero con la emoción. Hacía dónde está yendo ese elemento interno, esa brújula propia que no entiende de razones lógicas.

Está claro que si tus circunstancias son totalmente inadecuadas para la llegada de un bebé, debemos ser responsables a pesar de la emoción. Pero si no es así, abandona un poco tus check list y date un paseo por tu mundo interior.

Una decisión con consecuencias

Elijas lo que elijas, lo vas a vivir. Si decides ser madre y finalmente se da esta situación, deberás elegirlo con todas sus consecuencias, igual que si la decisión final es vivir tu vida de otro modo. Lo más importante es ser consecuente con lo que decidas. Cualquier decisión te lleva siempre a ganar algo y a perder otras cosas. Sea como sea, deberás tomarla con conciencia y la creencia plena de “esto es lo que decido y lo vivo plenamente”.

Si estás en ese momento del que hablo en el post te invito a hacer varias cosas:

uno_ ¿porqué no visitas un grupo de crianza y ves como viven las familias sus maternidades? Vivir de cerca la experiencia desde distintos puntos de vista te puede ayudar mucho.

dos_ ¿te gustaría ser madre pero tu situación de pareja actual no te lo permite? ¿has pensado todas las posibilidades que existen? quizás ¿tienes una idea de familia demasiado limitada? pregúntatelo.

tres_ a veces, sin ser conscientes de ello, tenemos ideas equivocadas de la maternidad. Recuerda que será una decisión tuya y que cómo la lleves adelante también lo será. Tu experiencia vital o la familia que has tenido no tienen porqué repetirse en tu historia de vida.

cuatro_ haz una pequeña visualización e imagínate embarazada. Luego imagínate con un niño o niña de meses, luego de 8/9 años… ¿qué sientes? ¿puedes llegar si quiera a imaginarte?

Te mando todo mi apoyo en este momento vital. Y recuerda siempre: ésta es tu decisión.

Muchas gracias por leerme. Espero que te haya gustado el post; ya sabes que estaré encantada de que lo comentes y si te apetece, que lo compartas.

un abrazo_

 

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