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Hoy en día, cuando parece que ya está todo explicado, que no hace falta decir mucho más. Cuando el sexo es explícito en series, anuncios, películas. Dónde ya no hay que recurrir a deducciones entre la niebla de canal+ los viernes por la noche para saber qué es eso de “hacer el amor”. Dónde con un simple click puedes acceder a contenidos de sexo explícito, las familias pueden comenzar a pensar que ya no es necesario hablar de ciertas cosas.

Pues bien, como sexóloga y docente en centros escolares e institutos sobre la materia, te diré que creo que es más necesario que nunca tener una comunicación abierta y efectiva con los más jóvenes en casa. Precisamente la liberalización de los contenidos sexuales hace que niños y niñas tengan acceso desde muy temprana edad a un tipo de relaciones que no son precisamente sanas. A un modelo de relación sexual basado en el machismo, la desigualdad y fantasías varias.

Es por todo esto por lo que la familia se convierte en un referente muy importante a lo largo de toda la infancia para que niños y niñas se relacionen con su sexualidad de un modo responsable, sano y divertido.

 

¿Qué es la sexualidad?

Lo primero de todo es desterrar falsos mitos que aún tenemos muy metidos dentro. Como por ejemplo que la sexualidad se refiere a tener relaciones sexuales y punto. Nada de eso. Todas las personas somos seres sexuados y sexuales. Es un concepto biológico, psicológico y social. Tiene muchísimo que ver con nuestra cultura, y por ende con nuestro entorno.

En edades muy tempranas trabajar la sexualidad ayuda a niños y niñas a saber poner límites, a conocer su intimidad, a trabajar su autoestima o a cuidar su cuerpo. La sexualidad va muchísimo más allá de las relaciones sexuales (y por supuesto, mucho más allá que cualquier relación heterosexual, monogámica y coitocéntrica; ¿cómo te quedas?).

La sexualidad es un conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológicas que caracterizan a cada persona. Por eso existen tantas sexualidades como personas. Por eso hablamos de sexualidades diversas.

 

Desde bien pequeñxs

Siempre que voy a un centro me preguntan a partir de qué edad veo necesario comenzar con los talleres sobre sexualidad y relaciones socio-afectivas. Y yo siempre respondo lo mismo: ¿qué edad tienen los más pequeños que hay en este cole? ¿Porqué? Porque se pueden trabajar muchísimas cosas desde edades muy tempranas.

Una de las más importantes es la intimidad y los límites de nuestro cuerpo. La formación es la mejor prevención en contra de abusos sexuales en niños y niñas que podemos darles. Los niños pequeños no tiene en absoluto la misma idea del cuerpo que tienen los adultos. Ellos y ellas se relacionan desde la inocencia y la total libertad. Están en una gran fase de investigar, y por eso son las mayores víctimas de este tipo de practicas de abuso por parte de adultos.

Enseñarles cómo es su cuerpo, a cuidarlo, la higiene, qué zonas son íntimas (privadas, ellos lo entienden mucho mejor así), cómo decir que no, etc… es un regalo para niños y niñas de a partir de 4/5 años.

Por ejemplo, es una gran idea enseñarles desde muy pequeños/as cómo se llaman correctamente sus genitales (como pene, testículos, vulva…) o desterrar la mala costumbre de obligar a niños y niñas a dar besos cuando no les apetece.

“Es que mi hijo no para de preguntarme cosas”

Las preguntas: ¡bendito regalo! ¿Porqué? Porque tu hijo/a te está dando la oportunidad de que seas tú quien le respondas. Y créeme, llegará la edad (a eso de los 10/ 11 años) en la que dejarán de preguntarte. Y entonces tú ya no serás su fuente total de conocimiento. Se siente.

Por eso es súper importante que respondas con total sinceridad a esas preguntas. ¿Cómo?

  1. Adapta la respuesta a su edad y conocimientos. Para ello:
  2. Asegúrate antes de responder qué es lo que sabe el niño o la niña sobre el tema. Te puedes quedar muy sorprendido con que sepa mucho más de lo que crees. (Por ejemplo, cuando te pregunte algo y no sepas muy bien hasta dónde sabe, puedes preguntarle tú: ¿y cuanto sabes tú sobre eso? a ver que te dice).
    Evita totalmente preguntas acusatorias del tipo: “¿porqué me preguntas eso?”,”¿dónde has oído eso?”, “¿quién te lo ha dicho?” Porque seguramente se asusten y se vayan. No juzgues la pregunta ni mucho menos ridiculices al niño/a por hacerla.Además, las preguntas pueden ser un gran aviso de que algo está pasando. Así que debemos estar muy atentos/as a qué nos preguntan. Abre bien los oídos y escucha. Quizás hay algo detrás que quieren decirte.
  3. En ningún caso le afrontes con que esa pregunta no es adecuada para su edad. Te la está haciendo, eso es lo importante. Si es una pregunta de mal gusto o con contenido poco apropiado se lo explicarás, pero seguramente él o ella no tengan ni idea de lo que están diciendo.
  4. Si no sabes la repuesta o no sabes qué responder: CÁLLATE. Emplaza la respuesta para luego o para el día siguiente. Incluso, dile que te has de informar y que lo veréis juntos en un rato.
  5. Si le cuentas mentiras o no le tratas con el respeto que merece, el niño o la niña dejará de confiar en ti y no te tomará como referente ante su curiosidad. Por lo tanto, buscará fuera lo que no encuentra en casa.
  6. Acompaña las respuestas con algunas imágenes de libros o algún cuento apropiado a su edad y que trate el tema sobre el que pregunta el niño o la niña.

Cuanto más pequeños son menos pensamiento abstracto tienen y por lo tanto las explicaciones deberán ser cortas y concisas. Y si el niño o la niña sigue preguntando; pues tú sigues respondiendo.

 

¿Cómo hablar de sexo con tus hijos/as?

 

uno_ utiliza situaciones del día a día para hablar de esos temas de un modo natural. Una pareja besándose y riéndose a la que tu hijo se queda mirando es una oportunidad perfecta para enseñar a tu hijo/a los buenos tratos en una relación.
Que tu hija vaya a tener un hermanito es una situación genial para explicarle cómo se tienen los bebés y el proceso de embarazo.

dos_ olvídate de tener “LA CONVERSACIÓN”. Si sientas a tu hijo/a en el sofá para contarle de dónde vienen los niños y qué es eso de hacer el amor seguramente te quedes solo/a a los 3 minutos de empezar. Si tu hijo te pide esa conversación, entonces adelante. Pero si esperas a los 14 años para darle un paquete de condones y explicarle cómo funciona el mundo, llegas muuuuy tarde.

tres_ la idea es que “en esta casa se puede hablar de todo”. Cualquier tema, siempre desde el respeto, será bienvenido. Y eso los niños y niñas lo tienen que notar. Si te preguntan sobre la masturbación y pones cara de “Dios mío, qué hago”, te escondes en la cocina y le dices: ¡ay cariño, que cosas tienes! Pues mucho mucho no le estás contestando a la pregunta. Y te vuelvo a repetir que eso juega totalmente en tu contra. Porque se informará de cualquier manera y en cualquier lugar.

** No sabéis la de gente que viene a mi consulta con funciones sexuales por errores en el aprendizaje sobre la sexualidad. ¿Que qué es eso? Pues ideas preconcebidas que la gente tiene desde muy pequeño y que hacen que luego tengan verdaderos problemas en sus relaciones sexuales. Fíjate lo importante de tener una buena formación sexual en casa y desde la infancia. **

cuatro_ ¿estás bien informado/a? cada día nacen nuevos tipos de relación, nuevas prácticas sexuales se ponen de moda, términos, etc… ¿estás al día o te quedaste en los 80′? Si tus hijos e hijas notan que tus conocimientos a  este nivel son más bien nulos, en edades más avanzadas (11 años en adelante) pasarán de preguntarte y acudirán a una fuente más renovada (¿google?).

cinco_ con los chicos habla papá y con las chicas habla mamá. ERROR. Aunque es muy probable que niños y niñas (sobre todo a partir de los 11/ 12 años) se decanten a preguntar a personas de su mismo sexo, es muy importante que reciban información y apoyo por parte de toda la familia, sea cual sea su género.

seis_ si se te va de las manos, acude a una persona profesional en el tema. Las sexólogas (y sexólogos) estamos encantadas de resolver dudas sobre estos aspectos en la consulta. Nuestra labor pedagógica es súper necesaria.

Y también es muy importante explicarlo todo desde lo más básico. Muchas veces los más jóvenes creen que lo saben todo y tienen errores iniciales que les llevan a esos problemas de los que te he hablado en el punto tres. Por ejemplo, errores en el conocimiento de su propia anatomía y la del otro sexo.

siete_ da por hecho que entrarán en internet (si no es que lo han hecho ya) y aunque no busquen nada de sexo les torpedearán con anuncios pop-up con contenido explícito. Y eso les pasará sobre todo si utilizan de manera libre todo tipo de gadgets. Es súper importante que les asesores en este asunto y que les hables acerca de las falsedades que van a encontrarse. Deben tener claro que el porno mainstream no es real, que es machista, denigrante y que enseña un tipo de relaciones que no son un modelo para nadie.

A niños y niñas les ayuda mucho que les digas que si les salta alguno de estos anuncios pueden avisarte sin problema, que no te enfadarás (y de paso no se te llena el ordenador de virus). Que tú les ayudarás.

ocho_ ojo con el sexismo. A día de hoy seguimos tratando de un modo muy diferente a niños y niñas. No es en absoluto igual la formación sobre sexualidad que se les da en la mayoría de los hogares. Tanto es así, que llegadas a la edad de 11/ 12 años las niñas ven como un suplicio la menstrución y se ven abocadas en el futuro a relaciones sexuales que les dolerán si o sí (tendrías que venir conmigo a alguna de las actividades en centros escolares, fliparías con las creencias que aún tienen) y en la que tendrán el riesgo de quedarse embarazadas.

Mientras tanto ellos ven con total normalidad el tema de la masturbación y se sienten cada vez más en el rol activo de las relaciones sexuales.

Si en casa favorecemos aún más esta idea, crearemos una desigualdad que irá a más a lo largo de los años propiciando relaciones basadas en la desigualdad y los miedos.

nueve_ Di-ver-si-dad. Si solo te hablas a tu hijo de la posibilidad de tener relaciones con chicas y él está pensando en otras cosas, pues quizás no te las cuente ante tu incapacidad de abrirte a otros panoramas. Habla siempre de relaciones en sentido amplio y utiliza ejemplos basados en la diversidad.

Desde pequeños estamos echándole novias a los niños y novios a las niñas. ¿Alguna vez te has parado a pensar lo absurdo que es preguntar a un niño de 3 años cuantas novias tiene en el cole? Sobre todo porque le damos un valor exagerado a acumular relaciones, y eso se lo trasmitimos al niño. Y luego nos extrañamos de las cosas que nos preguntan: ¿verdad?

diez_ los riesgos son para todxs. Es importante que hables de todo lo positivo de la sexualidad, pero también de los riesgos. Por ejemplo, de las infecciones de transmisión sexual o de los chantajes o sobornos con contenido sexual a través de redes sociales o internet. Créeme, muchas veces los chavales no tienen ni idea de la repercusión que puede ocasionar esa foto que le mandan al novio y que luego acaba en las paredes del instituto.

¡Madre mía! Me he puesto a escribir y quizás el post se me ha ido de la manos 🙂 jajaja, es un tema que me parece súper importante. Quizás por eso me he extendido tanto. Espero que te sirva para tu día a día, y sobre todo (la verdad) que les sirva a esos niños y niñas que viven contigo.

Un abrazo grande_

 

Muchas gracias por leerme. Si tienes algo que contarme puedes hacerlo a través del mail info@evaperea.es

un abrazo_ 

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